¿Por qué el panorama económico de Argentina empeora pese a haber logrado una restructuración de su deuda?

Las nuevas restricciones a la compra de divisa extranjera provocaron un sinfín de repercusiones e impactaron negativamente a una economía que ya venía endeble, además de que en el país continúa el éxodo de empresas.

Emiliano Limia

El Gobierno de Alberto Fernández anunció nuevas medidas que responden a la creciente preocupación por la pérdida de reservas por parte del Banco Central (BCRA).

La medida que generó más revuelta fue el impuesto adicional del 35% al llamado “dólar ahorro”, que refiere a las operaciones que realicen los argentinos para atesorar o realizar gastos en moneda extranjera.

“Estas medidas drásticas golpean fuerte al mercado, porque se restringe aún más la libertad a la compra de 200 dólares, que, si bien se pueden seguir comprando, ahora le cargan un impuesto adicional del 35% sobre un impuesto ya existente del 30%”, afirma Gustavo Neffa, socio y director de la firma Research for Traders.

Es decir, un argentino no puede consumir más 200 dólares por mes, y su cotización está 65% por encima del valor oficial (alrededor de 130 pesos argentinos). Esto generó, además, que se disparara el llamado “dólar blue” (mercado ilegal), que pasó de valer 130 a 145 pesos, y se espera que su escalada continúe.

De acuerdo con Pablo Kornblum, economista y doctor en relaciones internacionales, “se pensaba que se podía controlar la salida de divisas con un cepo de 200 dólares mensuales y un impuesto del 30%, pero llegó un punto en que esa medida tampoco alcanza. Valga lo que valga el dólar, el argentino va y los compra, porque la historia reciente del país, el miedo de las devaluaciones permanentes, la inflación permanente, genera que el ciudadano medio vaya y se refugie en una moneda fuerte”.

La otra medida que generó polémica afecta a las empresas con respecto a la capacidad de poder pagar sus deudas en dólares. A partir de ahora, el BCRA les venderá a las empresas hasta un 40% de los dólares necesarios para cancelar sus vencimientos, pero las obliga a reestructurar el otro 60%.

“El 60% de los montos nadie sabe bien cómo se va a financiar, se menciona que deberían restructurar, deberían proponer un plan de financiamiento para poder atravesar los vencimientos de pagos de capital”, señala Neffa.

Ambos especialistas coinciden en que el Gobierno de Alberto Fernández llegó en una situación de fragilidad profundizada por la pandemia, pero consideran que las herramientas para redireccionar la economía han sido recetas negativas en el pasado: más regulaciones, restricciones, expansión fiscal y monetaria, incluso desde antes de la llegada del virus.

“Lo que está pasando es la consecuencia del impacto del COVID-19 en una economía que estaba muy endeble, con muchos problemas estructurales, a diferencia de lo que sucede en los países vecinos. Tenemos un esquema macroeconómico estructural erróneo de muchas décadas, que ahuyenta la producción”, concluye Kornblum.

Éxodo de empresas

Mientras la pandemia en otros lugares del mundo generó una retracción transitoria de la economía para luego rebotar, en Argentina todavía rige una cuarentena por la que muchos sectores aún no han podido volver a sus actividades.

Este es un motivo más por el que en lo que va del año muchas empresas locales cerraron y otras tantas internacionales han dejado el país. En los últimos días, se supo que Falabella, Walmart y Glovo se sumarán a la extensa lista de multinacionales que retiran sus operaciones.

Según los especialistas, esto es producto de que los empresarios advierten que el programa económico argentino no es consistente y, por lo tanto, no genera confianza.

“Las empresas deciden retirarse cuando no ven la posibilidad de crecimiento económico, cuando ven dificultades para hacer negocios. Se enfrentan a un mercado interno deprimido, les cuesta conseguir dólares por las restricciones, tienen trabas para exportar, trabas para acceder a créditos, un esquema laboral complejo de costos, cuesta importar insumos… ¡es un lío!”, describe Kornblum.

En pocas palabras, una empresa busca facilidades para hacer negocios, para generar dinero, y si no tiene las condiciones para hacerlo, deja de invertir y se va a otro lado.

Para Neffa, Argentina “es un mercado que va tardar mucho en recuperarse. No es como EEUU, que ya estima que para fin de año va a estar en niveles de actividad pre-covid. En Argentina la recuperación va a llevar años, y como si fuera poco la coalición gobernante muestra signos de debilidad política a 10 meses de haber asumido”.

El Presupuesto 2021, presentado el pasado martes por el ministro de Economía, Martín Guzmán, asume una caída del PBI del 12,1% para este año, y crecimientos del 5,5%, 4,5% y 3,5% para los próximos tres años de mandato.

De cumplirse esas expectativas, el crecimiento para todo el mandato de Alberto Fernández sería de un 0,3%. En cuanto a las estimaciones de inflación, se presume que este año será del 32%, y que luego bajará a un promedio de 2,1% mensual (2021), 1,8% mensual (2022) y 1,5% mensual (2023).

Un dólar sin techo

Cuando Alberto Fernández se impuso en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), en agosto del año pasado, el tipo de cambio oficial rondaba los 45 pesos argentinos por dólar.

Hoy, el tipo de cambio oficial indica que un dólar equivale a 79 pesos.

Pero con las nuevas medidas el acceso a dólares para cualquier ciudadano argentino, ya sea para ahorrar, para viajar al exterior o para comprar algún bien o servicio extranjero, tiene un impuesto del 65%. Es decir, supera los 130 pesos por dólar.

Hay una carrera alcista de la divisa muy evidente cuando se observa la historia reciente. La moneda argentina pierde su valor cada vez más rápido y las recetas económicas utilizadas por los distintos gobiernos durante las últimas dos décadas han sido muy similares.

Entonces, aquel que compra dólares no hace más que refugiarse en una moneda fuerte ante la devaluación constante de la moneda propia. Hay una enorme desconfianza y falta de credibilidad en todos los equipos económicos, y los argentinos se escapan del peso porque tienen la certeza de que se va a devaluar, como ha pasado en los últimos 20 años.

Para algunos economistas, las medidas tomadas son, en el fondo, una devaluación encubierta que tiene por objetivo desalentar la compra de dólares, por un lado, y achicar la brecha cambiaria con el llamado “dólar blue” (mercado ilegal) por el otro. 

De todas maneras, las nuevas regulaciones difícilmente evitarán que esa brecha vuelva a aparecer, ya que la demanda de los argentinos por el dólar supera ampliamente a la oferta.

La experiencia del país marca que el aumento del precio del dólar se traduce en pérdida del poder adquisitivo (salarios) y en aumento de precios (inflación). Cuando los salarios caen, la pobreza aumenta y eso causa un daño social enorme. Y, como siempre sucede, la inflación perjudica más a los sectores de menores recursos.

Fuente: Agencia aa.com.tr/es

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