La deuda pública provincial está en una senda no sostenible degradando la competitividad

La deuda pública de Entre Ríos crece por encima de lo que crecen los ingresos netos
disponibles (netos de salarios, jubilaciones y municipios) y de la recaudación impositiva
provincial. Esto lleva a reducir la obra pública o apelar a aumentar la presión impositiva
vía métodos espurios (percepciones y retenciones). Sin infraestructura y alta presión
impositiva no hay crecimiento de la inversión y el empleo privado formal. La
consecuencia social es el aumento de la pobreza.
La deuda total de la provincia de Entre Ríos asciende, a junio del 2020, a $64 mil
millones de pesos. Esto equivale a 24 meses de ingresos públicos tributarios
provinciales. De esta deuda, $26 mil millones (40%) es con el Estado nacional, $35 mil
millones (55%) es con títulos públicos y $3 mil millones (5%) con bancos privados.
Esta deuda viene modificando visiblemente su perfil desde el año 2017. Desde este
año, los títulos públicos en dólares en el mercado internacional son lo que toman el
protagonismo (Gráfico 1).

Este cambio de perfil supone un riesgo cambiario alto. Un indicador que mide este riesgo es la relación entre los intereses de deuda y los recursos netos disponibles. Esto es, los recursos públicos disponibles luego de afrontar el pago de salarios, jubilaciones y coparticipación a municipios, que son los gastos rígidos a la baja.

Hasta el año 2015, los intereses representaban una fracción marginal de los recursos netos disponibles. Entre el 2016 y el 2018 se ubicó en el orden del 9%, para comenzar a crecer a partir del 2019. El crecimiento se explica por dos fuerzas. Una es el aumento del numerador (intereses) con la suba del dólar. La otra es la debilidad del crecimiento del denominador (recursos netos disponibles) debido a la caída de la actividad económica. En la medida que el dólar oficial siga subiendo y la actividad continúe estancada este indicador de riesgo crediticio empeorará.
Otro indicador que mide el riesgo de la deuda pública provincial sobre el sector privado de Entre Ríos es la relación entre los intereses de deuda y la recaudación impositiva provincial. En el Gráfico 3 se presenta su evolución la cual muestra que el peso de los intereses sobre la recaudación de impuestos provinciales a la actividad privada viene creciendo desde el 2016 y se encuentra en los niveles del 15%. Esto quiere decir que de cada cien pesos que impuestos que los entrerrianos pagan a su Estado provincial, se destinan 15 pesos al pago de intereses. Cabe recordar que el gasto en jubilaciones y pensiones de la Caja provincial ya absorbe la totalidad de la recaudación provincial, por lo que los espacios fiscales para los intereses de deuda son
cada vez más estrechos.

Conclusión
Entre Ríos es una de las provincias con menores obligaciones en el pago de intereses.
En el 2020 solo debe afrontar dos pagos en los meses de mayo y agosto por 22 millones de dólares cada uno. El problema es que tiene déficit primario (antes del pago de intereses) lo cual hizo que se incumpla con el pago de los intereses pactados y se plantee un dialogo con los acreedores para la reestructuración de la deuda.
Estos indicadores muestran cómo el manejo de las cuentas públicas puede erosionar la capacidad de crecimiento de la sociedad. Los déficits persistentes hacen crecer la deuda. Se toma deuda en dólares cuando los ingresos del Estado son en pesos, con lo que la devaluación agrava el déficit fiscal, haciendo insustentable la deuda. Ante esta situación, no queda otra salida que avanzar sobre la parte más sensible de los ingresos
netos disponibles que son las obras públicas y buscar por cualquier medio (muchos de ellos espurios, como percepciones y retenciones de impuestos) aumentar la presión impositiva. Ambos fenómenos erosionan la competitividad de la provincia.
Las empresas dejan de contar con infraestructura para obtener con eficiencia insumos y sacar su producción. La excesiva carga impositiva quita capital de trabajo o induce a la informalidad. Esto redunda en menores niveles de inversión privada y empleo privado formal. Con escasez de empleos privados formales, los entrerrianos no encuentran otro camino que la puja por el empleo público, el empleo informal o directamente la inactividad laboral. La consecuencia social es la insuficiencia de ingresos que hace caer a muchas familias en la pobreza.

Fuente: Concejo Empresario de Entre Ríos

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