El Papa rezó el Padre Nuestro junto con ocho jóvenes presos

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7673"Nunca más violencia, solo amor", es la cariñosa y enérgica exhortación que el papa Francisco hizo hoy a un grupo de ocho muchachos recluidos en centros correccionales de Río de Janeiro. El vocero vaticano, padre Federico Lombardi SJ, relató en una conferencia de prensa realizada esta tarde en el Centro de Prensa de Copacabana, cómo fue el encuentro de los seis muchachos y dos muchachas que están en centros correccionales en Brasil y que hoy pudieron compartir un momento especial con el Santo Padre. 

Los reclusos que estuvieron con el pontífice tienen el acompañamiento espiritual de la fraternidad franciscana "The Way" (El Camino).

El encuentro se realizó en una habitación cerca de la entrada, en la planta baja de la residencia del arzobispo local, monseñor Orani Tempesta.

De la reunión con el Papa también participó Mario, quien en junio 2012 se escapó de un penal y pidió ayuda a los franciscanos. Estos no lo entregaron pero le sugirieron que regresara a la unidad penitenciaria para no sufrir las consecuencias.

Hoy, el hombre de 35 años recuperó la libertad y ayuda a esa comunidad religiosa que atiende a ex presidiarios que intentan reinsertarse en la sociedad y reencontrarse con sus familias.

Una de las chicas, la más animada del grupo, compuso una canción que cantó para el Papa y le entregó además una carta al Santo Padre, en nombre de ella y de todas las compañeras con las que está recluida.

El grupo le obsequió al Pontífice un gran rosario en cuya cruz estaba escrito, en portugués, "Candelaria nunca más", como recuerdo de la matanza de la iglesia de la Candelaria en la que un grupo paramilitar asesinó a ocho jóvenes dedicados al crimen, entre 14 y 19 años de edad, el 23 de julio de 1993. En algunas de las cuentas estaban escritos los nombres de los muchachos que murieron ese día.

El Santo Padre rezó con este gran rosario y repitió varias veces a los jóvenes "Nunca más violencia, solo amor" y, fiel a su costumbre, pidió a cada uno de los chicos en repetidas ocasiones que "recen por mí".

Francisco también rezó el Padre Nuestro con ellos, pidiendo especialmente por todos los jóvenes que son víctimas de la violencia en todo el mundo.

El vocero de la Santa Sede comentó que "Cuando veníamos en el avión, el Papa me dijo que podía contar que cada dos semanas llama a un grupo de jóvenes detenidos de Buenos Aires con quienes se hizo amigo y a quienes acompaña y alienta", sostuvo el portavoz.

Según fuentes eclesiásticas argentinas se trataría de reclusos del penal de Villa Devoto, donde en su primer año como arzobispo de Buenos Aires realizó el ritual del lavatorio de los pies el Jueves Santo.

Finalmente el padre Lombardi dijo que todos y cada uno de los ocho jóvenes que participaron del encuentro con el Papa en el arzobispado tenían la camiseta de la Jornada Mundial de la Juventud y "eran por ello verdaderamente peregrinos de esta Jornada de Río".

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